

Europa nunca ha vivido tanto. Con una esperanza de vida media de 81,4 años, los ciudadanos europeos viven más que en ningún otro momento de la historia. Sin embargo, esta cifra esconde una verdad incómoda: la salud, al igual que la riqueza, está distribuida de forma profundamente desigual. No se trata solo de geografía —un niño nacido en España puede esperar vivir ocho años más que uno nacido en Bulgaria—, sino de clase social.
Éste es el panorama que se desprende del informe ‘Desigualdades sociales en salud en la UE’, elaborado por EuroHealthNet en colaboración con el Centro de Análisis de Equidad en Salud (CHAIN) y basado en datos de la Encuesta Social Europea (ESS).
La primera y gran confusión es el promedio. Mientras que en Malta se puede esperar vivir 71 años, en buena saludEn Letonia, este hito se detiene en los 53. Una diferencia de 18 años.
El núcleo del problema no reside solo entre países, sino dentro de ellos. La ESS revela que, en toda Europa, una persona con un bajo nivel educativo (titulación de secundaria) tiene la 40% de probabilidad Declarar encontrarse mal de salud, contra la 20% de los que tienen un título universitario. Doble. Y no hay una frontera clara entre ricos y pobres, sino una...gradiente social': Cuanto más alto se asciende en la escala social, mejor se es de salud. Los gerentes tienen más probabilidades de vivir más y con mejor salud que los oficinistas, quienes, a su vez, gozan de mejor situación económica.
¿Por qué debería importarnos esto, como ciudadanos y líderes? La respuesta es triple.
– éticaLa salud es un derecho humano fundamental. El alcance de las desigualdades es una prueba de fuego de cuán justa y solidaria es una sociedad:
– económicoUna población enferma es menos productiva. Los costos directos de la atención médica se suman a los costos indirectos del ausentismo, el presentismo (trabajar estando enfermo) y la pérdida de personal.
– social y democráticoLas investigaciones muestran un círculo vicioso entre la mala salud, la desconfianza en las instituciones y el desapego democrático. Una sociedad enferma es una sociedad frágil, menos capaz de afrontar desafíos trascendentales como las transiciones ecológica y digital o las crisis geopolíticas.
Uno de los mitos más arraigados es que la salud es el resultado de las decisiones individuales y del ADN. El informe desmiente esta narrativa: La atención sanitaria representa sólo el 10% sobre las diferencias de salud de la población. El 90% restante se rige por determinantes sociales:
1. seguridad financiera
2. alojamiento
3. Medio Ambiente
4. redes sociales
5. Condiciones de trabajo y de vida.
Estos factores, a su vez, reflejan desigualdades más profundas de poder y oportunidades. El verdadero problema, denuncia el informe, es sistémico. Los sistemas políticos y económicos determinan la distribución equitativa de los recursos a través de impuestos, salarios mínimos y políticas de bienestar. Además, las prácticas empresariales desempeñan un papel perjudicial: grupos socioeconómicos más bajos son los blancos predilectos de productos nocivos y de bajo costo, como comida ultraprocesada o el alcohol.
Los productos y las prácticas comerciales son responsables de casi una muerte de cada cuatro (24,5%) en la región europea. Por lo tanto, combatir las desigualdades en salud requiere una enfoque de todo el gobierno.
El informe analiza los datos de la ESS de 2014 y 2024 para 14 Estados miembros de la UE y otros 3 países europeos, rastreando una década de evolución.
En 2024, casi uno de cada tres europeos (30 %) declaró que su salud era entre "regular" y "muy mala". La cifra agregada ha mejorado ligeramente (-1,8 % en 10 años), pero oculta tendencias opuestas.
Los virtuososEslovenia y Polonia son un rayo de esperanza. Son los únicos países donde la brecha entre los educados y los menos educados se está reduciendo, al tiempo que la salud general mejora para todos. Han encontrado la fórmula para crecer sin dejar a nadie atrás.
Los desigualesAustria, Alemania y Hungría han mejorado la salud promedio, pero a un alto precio: el aumento de la desigualdad. En Austria y Alemania, los beneficios se han dirigido exclusivamente a los más educados, creando una brecha cada vez mayor. En Hungría, todos están mejor, pero los ricos han mejorado más que los pobres.
La preocupante involuciónBélgica, Noruega y Lituania registran los peores resultados: la salud se deteriora para todos y las desigualdades aumentan. Esto es una señal de alerta para los modelos sociales considerados entre los más avanzados.
La paradoja escandinavaEn Suecia e Irlanda, las desigualdades han disminuido, no porque los más desfavorecidos estén mejor, sino porque la salud de los más educados se ha deteriorado. Es una nivelación a la baja.
La salud mental es el indicador más sensible del malestar social. De media, el 12 % de los europeos (uno de cada ocho adultos) declara tener mala salud mental, una cifra que se ha mantenido estable desde 2014. Pero también
Aquí se marcan las desigualdades.
La brecha se amplía según la profesión: sólo los8% de directivos y profesionales declaran problemas, un porcentaje que asciende a 18% Entre quienes realizan trabajos manuales o rutinarios, más del doble.
Incluso en este contexto surgen dinámicas nacionales muy diferentes.
– Los modelosHungría y Eslovenia siguen brillando: salud mental estable o en mejora para todos y brechas en proceso de reducción.
– El punto de inflexión ibéricoEspaña, Portugal y Lituania muestran un patrón interesante: la salud mental mejoró para los grupos poco cualificados y empeoró para los altamente cualificados, lo que reduce las desigualdades en un contexto de promedios en aumento.
– La crisis del bienestarBélgica, el Reino Unido, Noruega e Irlanda están experimentando una disminución de la desigualdad, pero solo porque la salud mental de todos se está deteriorando, siendo el deterioro más pronunciado en los estratos más altos. En Noruega, paradójicamente, los trabajadores menos cualificados tienen mejor salud mental que hace diez años, mientras que los directivos están peor.
– Los peores del rankingAlemania, Francia, Suecia, Suiza y Finlandia muestran la tendencia más alarmante: la salud mental promedio se está deteriorando, al tiempo que se amplían las brechas entre las clases profesionales. Esto es un indicio de sociedades estresadas, donde la presión erosiona el bienestar psicológico de forma desigual.
El análisis multivariado del informe identifica los factores que más influyen en las desigualdades.
para salud física, el factor número uno es el percepción de seguridad económica ('Tener suficiente dinero para vivir cómodamente'). En segundo lugar está el peso corporal, seguido de las condiciones laborales, el tabaquismo y las dificultades económicas durante la infancia.
Para la salud mental, una vez más, la seguridad economica es el principal impulsor. Inmediatamente después, el control sobre el propio trabajo (Autonomía, poder de decisión) resulta crucial. El estrés y la sensación de impotencia en la vida diaria completan el cuadro.
Estos datos confirman que las políticas de equidad deben empezar por el bolsillo y la dignidad en el trabajo.
El informe no se limita a diagnosticar la enfermedad, sino que propone tratamientos y destaca estudios de casos virtuosos.
Finlandia ha puesto en práctica el concepto de "economía del bienestar" con un Plan de Acción Nacional (2023-2025). Ha creado indicadores y herramientas para integrar el bienestar en todas las decisiones políticas, con una visión para 2050 que equilibra los objetivos sociales, económicos y ambientales. Esto significa que, antes de aprobar una infraestructura, el Ministerio de Transporte debe evaluar su impacto no solo en el PIB, sino también en la salud y la cohesión social de la ciudadanía.
Polonia, mediante una enmienda de 2015, introdujo un impuesto a las bebidas azucaradas. El objetivo era doble: desincentivar el consumo (especialmente entre los grupos de bajos ingresos, que están más expuestos a la publicidad de estos productos) y animar a los fabricantes a reformular las recetas. Es un ejemplo clásico de una política "universalista" (afecta a todos) con un impacto "proporcional" (ayuda más a los más vulnerables).
El Instituto Flamenco de Vida Saludable apoya a las organizaciones en la aplicación del principio deuniversalismo proporcionadoServicios universales accesibles para todos, pero prestados con una intensidad y escala proporcionales a la necesidad. Esto no es asistencia social, es equidad. Se ofrecen programas para todos, pero se dedican más recursos y atención a las comunidades más desfavorecidas.
En Atenas, el Instituto Prolepsis implementa un programa de promoción de la salud para mujeres romaníes, involucrándolas directamente en el diseño de cursos (sobre salud sexual, prevención del cáncer y vacunación). Esto demuestra que llegar a los grupos más marginados requiere un enfoque personalizado y la participación directa de la comunidad.
Aunque la atención sanitaria se decide fuera de los hospitales, el sector sanitario tiene un papel protagonista.
In NoruegaLa Ley de Salud Pública convierte la reducción de las desigualdades en una responsabilidad legal en todos los niveles de gobierno, proporcionando a los municipios perfiles de salud locales para orientar las intervenciones.
In EspañaEl Ministerio de Salud ha publicado una “lista de verificación de equidad en salud”, una herramienta práctica para ayudar a los tomadores de decisiones y a los profesionales a integrar la equidad en cada estrategia y programa.
La UE tiene las herramientas para ser un actor decisivo, pero su potencial está infrautilizado.
El Pilar Europeo de Derechos Sociales es un conjunto de 20 principios y derechos fundamentales, promulgado en Gotemburgo en 2017. Es el marco más prometedor. El Principio 16 establece el derecho a una atención sanitaria de calidad y accesible. Herramientas como la Garantía europea para niños (para combatir la pobreza infantil) y el plan para unavivienda asequible Se trata de iniciativas concretas que, si se amplían, pueden abordar los determinantes sociales de la salud. Sin embargo, la UE no puede imponer estas políticas; solo puede supervisar los avances a través del Semestre Europeo y el Cuadro de Indicadores Sociales, un proceso que a menudo carece de fuerza vinculante.
La UE tiene la facultad de regular los determinantes comerciales de la salud (tabaco, alcohol, alimentos poco saludables), pero lo ha hecho con demasiada lentitud y timidez. La presión de la industria a menudo ha retrasado o diluido las propuestas legislativas. El próximo Plan de Acción de Salud Cardiovascular será una prueba crucial.
La política de cohesión, con sus Fondos Estructurales, es el instrumento de inversión social más potente de la UE. El próximo Marco Financiero Plurianual (2028-2034) será crucial. Si el objetivo es la competitividad y la seguridad, como se establece en las nuevas directrices, invertir en equidad sanitaria no es un coste, sino un requisito previo. Una fuerza laboral enferma y estresada no puede competir a nivel mundial.
El panorama que emerge es preocupante. Las desigualdades en salud son profundas, injustas y, en muchos países, están empeorando. El hecho de que la salud mental se esté deteriorando y las brechas se estén ampliando en países ricos como Alemania y Suecia es una llamada de atención que no se puede ignorar.
Las recomendaciones del informe son un llamado concertado y radical a la acción.
1. ingresos y trabajoGarantizar un ingreso mínimo adecuado y un salario digno. Mejorar las condiciones de trabajo, en particular el control de los trabajadores sobre sus actividades.
2. entornos saludablesAbordar la crisis de la vivienda y garantizar el acceso a alimentos saludables regulando agresivamente la comercialización de comida chatarra;
3. Prevención. Reorientar los sistemas de salud desde el tratamiento hacia la prevención primaria, invirtiendo fuertemente en la promoción de la salud mental.
1. Integrar la equidad en todas las políticasIncorporar objetivos de equidad sanitaria en la estrategia de la UE contra la pobreza, el Semestre Europeo y los Fondos Estructurales. Organizar Consejos conjuntos de la UE entre los ministros de Sanidad, Asuntos Sociales y Hacienda.
2. liderazgo en saludEl sector de la salud debe liderar la acción intersectorial, estableciendo mecanismos de alto nivel e involucrando a los ciudadanos, especialmente las voces más marginadas;
3. datos y transparenciaSubsanar las deficiencias de datos, especialmente en el caso de los niños. Recopilar información más detallada y comparable, e informar periódicamente sobre los avances.
4. herramientas practicasUtilizar sistemáticamente evaluaciones del impacto de la equidad en salud para todas las políticas principales y comunicar los resultados a los ciudadanos.
Se han identificado el diagnóstico y las terapias. La pregunta que queda es si Habrá voluntad política, a nivel nacional y europeo, para actuar.
marta strinati
Informe EuroHealthNet-CHAIN. Desigualdades sociales en salud en la UE. ¿Están los países reduciendo la brecha sanitaria? Septiembre de 2025 https://eurohealthnet.eu/publication/social-inequalities-in-health-in-the-eu/